20Wed092017

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Breve Historia de Lekeitio

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Los primeros datos de una ocupación en el municipio se obtuvieron antes de la Guerra Civil, cuando Telesforo Aranzadi y José Miguel Barandiaran excavaron el yacimiento de la cueva de Lumentza. Lumentza presenta un amplio espectro cultural que abarca desde el Paleolítico Superior hasta la cultura romana. Asimismo, José Miguel Barandiaran certificó en los años 60 la existencia de otro yacimiento, el de Santa Katalina, asentamiento de recolectores de moluscos.

Aquellos estudios y otros posteriores que continúan en la actualidad han permitido establecer la evolución de las ocupaciones humanas, de sus modos de vida y de las condiciones medioambientales en las que éstas se produjeron a lo largo de un extenso período de tiempo. Algunos indicios en la cueva de Lumentza han llevado a sospechar que los orígenes de la presencia humana en este territorio se sitúen hacia el año 30.000 a.C., en la cultura denominada Auriñaciense.

Por otra parte, en las últimas excavaciones realizadas en la villa, han ido apareciendo restos arqueológicos de época romana (fines s. 1 d.C.- principios s. V), que indican ya la existencia de un asentamiento humano de dicha época. Este tema está aún en fase de estudio y pendiente de que posteriores excavaciones puedan dar más luz sobre esta ocupación humana.

La historia oficial de Lekeitio comienza en 1325. Aquel año, María Díaz de Haro, Señora de Vizcaya, otorgó la carta puebla, que concedía a la pequeña población la calidad de villa, garantizándole ciertos privilegios jurídicos, comerciales, fiscales, militares e incluso religiosos. La carta establecía asimismo, unos límites jurisdiccionales que fueron motivo de conflictos con las anteiglesias colindantes y los ferrones de la Tierra Llana.

Posteriormente, la fundación fue confirmada por Alfonso XI en 1334, siendo bajo su reinado cuando se levantaron las murallas de la villa, aunque con anterioridad a la carta puebla ya existí¿ una cerca.

Gozar de fuero propio permitía a los lekeitiarras una amplia autonomía de gestión en la administración local, la primera instancia judicial, el desarrollo urbano, las actividades económicas y el nombramiento de cargos del equivalente al Ayuntamiento actual: el Concejo. El Concejo se materializaba en el regimiento de alcaldes y regidores. Los alcaldes presidían las reuniones, sancionaban los decretos acordados y zanjaban los conflictos entre ediles mediante su voto de calidad. Pero eran ante todo jueces.

La carta de aforamiento otorgaba el patronato de la iglesia de Santa María a la villa, convirtiéndola en copropietaria de sus bienes, administradora de sus rentas, designadora de sus clérigos y responsable de su ornato.

Las ordenanzas municipales, cuya fecha de redacción se desconoce, pero se presume sean las de mayor antigüedad de Bizkaia, reglamentaban todos los aspectos de la vida comunitaria de Lekeitio: sociales, económicos, religiosos y morales.

La economía de Lekeitio estuvo siempre condicionada por su posición costera, disponiendo de privilegios sobre pesca y navegación. Se orientó también hacia el transporte marítimo a larga distancia, sin duda más lucrativo que la pesca; compensaban los avatares de los transportistas, si se terciaba, las ganancias del corso, la piratería y las acciones bélicas. Una pléyade de toneleros, anzuelos, calafates, carpinteros de rivera, cesteros,... permitían la existencia de la pesca y la navegación. A los pies de la iglesia de Santa María se construían y arreglaban navíos. Entre calles, abrían sus talleres los sastres, zapateros, alfareros y plateros.

Las mujeres tejían el lino en cantidades suficientes para una pequeña exportación. Las economías familiares se completarían con el cultivo de pequeñas huertas, heredades y viñedos.

La pesca ha sido tradicionalmente el componente fundamental de la economía de la villa. Sin embargo, el puerto no se distinguió por sus condiciones de idoneidad. Las noticias sobre reparación de muelles se remontan a 1381 y en aquella época se situaban en la zona de la ría. En el s. XV se construyó el antiguo muelle (Naza Zarra eta Naza Barria) emplazado en el interior del actual puerto, pero era pequeño y, además, continuamente se llenaba de arena con lo cual no tenía la suficiente profundidad. Para solucionar este problema se terminó construyendo un malecón que impidiera el paso de la arena. Durante el antiguo régimen y el s. XIX son contínuas las quejas de los pescadores a causa de las deficientes condiciones de su puerto.

En la pesca lekeitiarra hay que reseñar la importancia de la ballena durante las Edades Media y Moderna, y así figura el cetáceo en el escudo de la localidad. Dentro de la pesca tradicional destacan también el besugo, merluza, atún, anchoa...

Pasando a una visión global de las actividades pesqueras, hay que resaltar que, Lekeitio, a pesar de las inconveniencias antes descritas, ocupó entre 1500 y 1900 el segundo puesto entre los puertos pesqueros de Bizkaia, después de Bermeo. Durante el s. XX fue desplazado por Ondarroa.