16Sat122017

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El Antzar Eguna alza en femenino

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La edición de ayer del Antzar Eguna de Lekeitio pasará a la historia por ser la primera en que una mujer se lleva el honor de ser la vencedora. La joven bilbaina María Larruskain puede presumir desde ayer de ser la primera fémina en alzarse con el triunfo de unos juegos destinados hasta ahora a los hombres.

Lo cierto es que, aparte de este hecho, el Antzar Eguna de este año no será recordado, ya que se registraron una de las marcas más pobres de las últimas ediciones.

En realidad, Larruskain quedó empatada con otros dos concursantes en cuanto al número de alzadas que requirió para decapitar al ánade, aunque esta vez la pericia de sus compañeros de embarcación -también se evalúan en el concurso la velocidad que el potín emplea en su travesía hacia la soga donde pende el ganso, así como su estilo a los remos- decantó la victoria de su lado.

Más allá del acontecimiento histórico, sin embargo, el espectáculo se desarrolló sin ritmo ni espectacularidad, lo que deslució la gran fiesta que se vivió en el puerto de Lekeitio. Miles de personas colapsaron sus estrechas callejuelas ataviadas con sus camisas de mahón para disfrutar de una gran fiesta, pero el juego no estuvo a la altura.

Si el pasado año, con casi un centenar de alzadas, se consideró flojo, ayer a duras penas se llegaron a completar algo más de una treintena de tirones. Más de la mitad de los 84 captores en liza no alcanzaron la cota máxima de la soga -a una decena de metros de altura sobre el agua- ni una sola vez, si bien es cierto que alguno de ellos logró arrancar la cabeza al ganso en su breve empeño.

Como es costumbre, la ronda la comenzaron las embarcaciones lekeitiarras -hubo 64 locales, dos de la comarca y 18 de veraneantes-, en este caso de la mano de Taketak, gracias al sorteo efectuado a mediodía, cuyo captor, Jon Akarregi, se llevó la presa tras una sola alzada. Con la tercera cuadrilla se rompió el segundo ánade y los organizadores comenzaron a temer que no habría animales suficientes para todos.

Y así salió a relucir la polémica de la utilización de aves naturales o sucedáneos artificiales. "Yo prefiero que sean artificiales", gritaba el speaker. "Luego vemos cosas como la de hoy", argumentaba con cierto ventajismo. "Es su opinión personal", terció la alcaldesa Maitane Larrauri. "Es una reflexión que debemos resolver para el año que viene, por lo que consultaremos con los participantes y ellos decidirán", avanzó. "El juego ha ido siempre evolucionando; hace unos años no podían participar las mujeres, hasta hace poco los gansos estaban vivos... Hay que estudiar todos los aspectos, el económico, el técnico, la sensibilidad...", desgranó la primera edil.

Mientras tanto, el juego seguía sin grandes marcas. Aitzol Goitia, de Kakinprak, no recibió excesivos aplausos cuando decapitó al ganso tras dos alzadas. En juego acababa de comenzar y nada indicaba que el joven lekeitiarra acababa de lograr la que sería la mejor marca de quienes lograron el botín. Más tarde Guillermo Unamuno -de BTB- y la que a la postre fue declarada ganadora María Larruskain -de Eixuputz- igualaron el registro de Goitia.

Muy lejos del récord Nada hacía presagiar que ninguna cuadrilla se acercara siquiera a las 32 alzadas registradas en 2004, y que suponen el récord absoluto del juego, aunque cabe destacar el hito que supuso la participación de hasta quince mujeres como captoras, lo que evidencia la paulatina integración de las féminas en este evento que cuenta con más de tres siglos de antigüedad.

El monótono desarrollo del juego solo se rompía con detalles emotivos como la despedida de la veterana cuadrilla Antzar Azpi, cuyos integrantes recibieron un caluroso aplauso, o con monumentales broncas a los potines que se colaban en la dársena por el lugar equivocado y, aunque primero eran descalificadas, luego eran indultadas por un tribunal imbuído por el espíritu festivo.

Las intermitentes alzadas permitían una labor relajada a la veintena de tiralaris que elevaban y dejaban caer al agua a los captores. Venidos de las localidades vecinas de Mendexa, Ispaster -incluso su alcalde-, Bedarona o Kortezubi para que los lekeitiarras puedan disfrutar de la fiesta, tuvieron una de las más plácidas labores de los últimos años, como reconoció Jesus Mari Laka, director de la banda.

Según avanzaba el juego, la ilusión de los espectadores se iba apagando -si bien el animador trataba de que no decayera la fiesta- y las tres alzadas que resistió Juan Migoya -de Ayatolah- fueron recibidas con alborozo. Finalmente, la cuadrilla número 84 culminó su labor a las 18.35 dando fin a un juego en el que se emplearon 20 de los 30 gansos -traídos de Francia y sacrificados previamente- preparados para el evento.

Sin incidencias Aunque la fiesta estalló durante la tarde, desde primeras horas de la mañana comenzaron a verse los primeros síntomas de que ayer no era un día más en Lekeitio. Jóvenes con camisa de mahón en las estaciones de metro en Bilbao y las paradas de Bizkaibus repletas de viajeros en Gernika o Amorebieta daban cuenta de que la asistencia iba a ser numerosa.

El Día de Gansos volvió a encandilar. No lo hizo tanto el Antzar Eguna, que sin embargo será recordado por ser el primero en el que se impuso una mujer: María Larruskain.