26Wed042017

Back Leyendas El zapatero impertérrito

El zapatero impertérrito

  • PDF

En el pueblo N. vivia un zapatero, un zapatero que por nada del mundo temblaba.

Una vez, y proponiéndose meterle el miedo en el cuerpo, un hombre se ofreció a hacerse el muerto. Quedó este en ser amortajado con vestiduras de difunto y en meterse en un ataud, cuando sus compañeros enviaron un comisionado al zapatero. Llamó a la puerta, entró y dijo,

--Vengo a saber si querrías velar a un muerto.

--Si.

--Pero a condición de que en la velada mortuoria estes tú solo al lado del muerto.

--Tambien. ¿A dónde hay que ir?

--A la calle de Bergara (es una calle de Lekeitio), veras allí una luz en el balcón.

--¿A que hora?

--Empezando a eso de la media noche hasta la madrugada.

--Que si, ¿pero jornal?

--Lo de costumbre, y además habra algo con que puedas calentar el estómago.

Cerca de la medianoche iba ya el zapatero a la velada nocturna con sus trebejos. Cuando le dejaron solo junto al féretro, empezó él a dar golpes en su tarea.

Poco mas tarde, el que se fingió muerto se movió, por hacer temblar al zapatero.

--¡Hmmm, mira! --le refunfunó el de la lezna.

Poco después, otro movimiento mayor hizo el del feretro. El zapatero le dijo,

--¡Hmmmm! luego que no te pese, ¿eh?

De allí a un cuarto de hora, el fingido muerto levantó la cabeza. El zapatero le dió un golpe en la nuca y lo dejó muerto de veras.

A la mañana siguiente, los de casa entraron alla, y viendo que estaba muerto, verdaderamente muerto, empezaron a pedir cuentas al zapatero. Aquel les dejó, diciendo lo siguiente,

--¿Pues no dijisteis que yo había de velar a un muerto? Lo he cumplido.

Y sin mas se fue a su casa.

Aprendido en Lekeitio no sé de quién.