Está aquí: HomeLeyendasEl seminarista Zatika en SalamancaKoldo
Koldo

Koldo

Domingo, 16 Diciembre 2018 13:32

Videos de Isuntza-Lekittara

 Videos de Isuntza - Lekittarra

 

 

icono reproduccion lista Clicar aquí (arriba en la parte izquierda) para ver la lista de reproducción de los vídeos.

Domingo, 16 Diciembre 2018 08:01

Cuando estaba en Aldaztorrea

Una casa de Lekeitio, provista de escudo de armas, tenía por nombre Aldaztorre, y estaba muy cerca del pueblo, en la cima de una cuesta.

A poco de haber aprendido la hermosa leyenda Alostorrea (La torre de Alos), empecé yo en mi pueblo natal a buscar alguna otra leyenda de Aldaztorre (torre de la cuesta), pues titubeaba entre creer o no que las dos eran una misma cosa.

Algo me enseñaron dos mujeres. La mayor, que se llamaba Clara Innurri (Hormiga), solo esta cosita: "Aldastorrean nengoenean irra goruetan erroi zarra etorri datan grauetan". Canción que el lector puede encontrar en el "Cancionero popular vasco"

De la nuera de Clara, llamada Guillerma Akarregui, aprendí una hermosa leyenda, provista de musica. He aqui el texto.

La nuera.-- Estando yo hilando con mi rueca en Aldaztorre, me vino el negro cuervo graznando. "Cuervo viejo, ¿que noticias traes?. "Dicen que se ha perdido la barca." "Soy, pues, perdida. ¡Oh desdichada hija! Allí tenia yo veintiun primos y hermano, más necesario que ellos, mi padre. Mas olvidadizo (sic) que ellos, el dueño."

La suegra.- ¿Que dices, puerca desvergonzada? ¿Has mencionado el último al dueño? Si hubieras nombrado al dueño desde el principio, hubieras tenido parte en Aldaztorre.

La nuera.-- Es mía el arca que esta arriba llena de dinero hasta los bordes. Tenía yo medido con celemin el oro, a fanegas la plata. Mil ducados era mi tesoro secreto. ¡Que dote para una buena hija! Aldaztorre tiene de latón las puertas, de plata sus platos y jarras. ¿Ire o me quedaré, madre mía?

La suegra.-- Vete, vete, hija amada.

La nuera.-- El niño pequeñin se agita en mi vientre (literalmente: "me da coces"), ojalá el Señor del Cielo disponga sea varón.

La suegra.--Ya sea hijo, o ya hija, tendra su parte en Aldaztorre.

 

Domingo, 16 Diciembre 2018 08:00

Don Timido

Por aquel tiempo apareció en Lekeitio un tipo enigmático. Se le veía muy pocas veces por las calles y siempre muy abrigado con una especie de capa, y su cabeza la llevaba tan cubierta que solamente se le veían los ojos boca y nariz.

Se comentaba que era un viejo raro y otros decían que era un muchacho joven.

Comenzó a expandirse el rumor que venía de un país muy lejano y sus costumbres eran muy extrañas, y por eso se cubría la cabeza. Nadie sabía su nombre, y se le empezó a llamar don Tímido, y jamas se le vio entrar en la iglesia, y los que le vigilaban indicaban que su unico quehacer era llegar a la punta de Anzoriz, donde pasaba la tarde siempre que reinara buen tiempo. Apenas hablaba con nadie, pero en una tienda donde compraba el comestible decían que no conocía el vasco, pero sí la lengua castellana.

Había por entonces en Lekeitio, dos peluqueros que, además de este oficio, se dedicaban a la pesca y a otras labores. Pero un buen día uno de ellos desapareció del pueblo.

Nadie conocía a donde podría haberse marchado y su esposa era preguntada por todos y contestaba entre lagrimas, según lo hacia todas las mañanas, que había salido de casa con idea de pasear con su bote y no había vuelto a casa a la hora de comer y el bote continuaba en el puerto, en el mismo lugar de costumbre.

Los comentarios en el pueblo eran tremendos, los días pasaban, y aproximadamente un mes después, desaparecía también el otro peluquero.

Cosa singular que nadie podía explicarse. Pero, ¿qué ha pasado a los dos barberos del pueblo? Y dos o tres días mas tarde, el barbero que había desaparecido en primer lugar era visto en las calles.

Fue abordado por todos para preguntarle donde había estado, y el barbero solo caminaba lentamente, con el rostro muy pálido y delgado. Se le veía muy taciturno, y a todos cuantos le dirigían la palabra nada contestaba y se limitaba a volver la espalda. No se reunía ni con sus más íntimos amigos y, según decía su mujer, ni en casa hablaba ni se acostaba en la cama y pasaba la noche sentado en una silla.

Asistía diariamente a la iglesia y se confesaba, pero el sacerdote nada decía a las preguntas que le hacían y únicamente indicaba que "yo nada puedo decir". Cerro su establecimiento de peluquería para evitar visitas y preguntas. Pero en una de aquellas tardes se le vio caminando hacia el lugar que más tarde fue elegido para construir el famoso "maria-errota". Llevaba una azadita y, al llegar al lugar indicado y cerca de un cañaveral, mirando a un lado y a otro y con gran cuidado hizo un gran hoyo. Volvió a mirar si alguien le vigilaba y, apoyándose en el suelo, dirigió su mirada al interior del agujero y pronuncio palabras que no se pudieron oír. Repitió la frase o frases dos o tres veces más y luego, con gran cuidado, cubrió el hoyo con la tierra que acababa de extraer. Se levanto y se sonrió con verdadera alegría y lentamente, se dirigió hacia la villa. ¿Que es lo que el barbero dijo para salir ya sonriente y feliz?.

No se sabía ni lo supo nadie hasta pasadas dos o tres semanas. Unos muchachos que acudían a la escuela, en vez de asistir aquella tarde, hicieron "pando" y se dirigieron a los terrenos donde había estado el barbero, para cortar varias cañas y hacer silbos.

Cortadas las cañas se dirigieron hacia el pueblo, pero cosa rara, los silbos, en vez de producir el característico silbido, pronunciaban palabras bien claras que decían: "don Tímido tiene orejas de burro", "don Tímido tiene orejas de burro", llegando hasta las calles de la villa entonando el enigmático canto.

En Lekeitio, seguían soplando sus silbos los muchachos y, en cuanto lo oyó el enigmático personaje, fue a buscar al barbero y le increpó en forma terrible, agarrándole fuertemente: ¿Cómo has declarado que mis orejas son de burro?, ¿no sabes que te dije que en el caso de que hicieres tal declaración te daría muerte?, el pobre barbero no sabía como salir de aquel atolladero.

Le confesó que no le era posible vivir con aquella prohibición y se le ocurrió ir hasta los cañaverales de "maria-errota" , hacer un agujero y a continuación pronunciar la verdad de como eran las orejas de aquel cliente que le había ordenado cortar el pelo.

Los chicos escolares, al hacer los silbos con las cañas cercanas al agujero del barbero, los hicieron según costumbre, pero en vez de salir el silbido, salía la frase que el barbero había sepultado.

Pero esa fue la suerte para aquel personaje, a los pocos días, sus orejas, que ya llevaba al descubierto, fueron perdiendo la forma y se convertían en orejas normales. Y aquel enigmático y extraño personaje se convertió en lo que en realidad era, un muchacho guapo y digno de todo aprecio y de muy grande fortuna, y dio al barbero primero un gran premio y al segundo, que también lo tenia encerrado, lo libertó y gratificó espléndidamente.

 

Domingo, 16 Diciembre 2018 07:58

Aittitta Makurra

Vivía hace mucho, mucho tiempo en Lekeitio un humilde pescador, pero hombre de bien y muy digno de ser apreciado por todos los que le conocían.

Cierta tarde, uno de los pescadores más famosos de Lekeitio, conocido por ser patrón de embarcación y muy diestro lanzador del arpón contra las ballenas, por algún inesperado ataque, quedo en el muelle sin conocimiento.

La gente que pasaba por allí, le llevó a un "txalupa-etxe" y llamando al medico que vino con toda urgencia, examinó al enfermo e hizo cuanto la ciencia sabia para que le volviera el conocimiento al marinero, sin conseguirlo.

Y después de varios masajes, movimientos gimnásticos, etc., volvió a su estado normal. Pero pronto nació la leyenda.

Se decía que el patrón había quedado inconsciente y que el medico no le pudo hacer volver a la normalidad.

Pasaba en aquel momento por el muelle el humilde pescador que hemos indicado. Se acerco al local donde yacía el patrón y observo lo que se estaba haciendo. Al salirdel local se encontró junto a la puerta con un hombre bien trajeado que le dijo: "A este hombre nada podrá hacer el medico, pero tu le podrás salvar si haces lo que te digo".

Le dice que se meta nuevamente en el "txalupa-etxe" y ordene a la que allí esta encargada de la cocina, ponga en una sartén aceite de oliva, un poco de miel, algo de manteca y haga derretir todo al fuego. Luego, una vez frío el contenido, tome con una cucharilla algo de aquel ungüento y lo vaya colocando en la frente del enfermo.

Así lo hizo, y lo más sorprendente fue que el patrón volvió en si. Fue felicitado por todos y salió del local ya tranquilo y contento. Pero en la calle fue nuevamente abordado por el personaje que le había indicado lo que tenía que hacer.

Comentándole a continuacón: "Has visto como ha reaccionado el patrón, y desde ahora vas a ser tu un hombre que ha de curar toda clase de enfermedades y llegaras a vivir hasta los cien años, pero al atardecer de todos los días vas a mirar al tejado de tu casa, una vez que hayas cumplido los noventa años, y cuando allí veas que ha nacido la hierba que denomináis "ormabedarra" ya te pordras preparar para morir, pues habrá llegado tu hora". Le siguió diciendo: "Yo soy la Muerte, aunque estoy completamente disfrazada, y te diré que tu recuerdo perdurara para siempre en Lekeitio, pues quedara permanente tu estampa".

Fue llamado por sabios, por hombres de negocios, por toda clase de hombres y mujeres que deseaban ser curados y a todos los pudo curar. Y hasta uno de los reyes del siglo XVI, que es la época de estos hechos, le llamo.

Los años pasaron y llego ya a cumplir los noventa años, y aun costándole mucho trabajo, se dirigía al camarote para observar si la hierba había ya salido o no.

Se le llamaba por todo el pueblo "aittitta" (abuelo), por su gran ancianidad y fortaleza al mismo tiempo.

Pero al anochecer de un día de verano, al asomarse al camarote, distinguió la famosa "orma-bedarra", y dirigiéndose a su esposa le dijo: "Ha llegado mi hora y me despido, pues pronto voy a morir", y saliendo de casa se dirigió a la playa que denominamos "Ondarzabal" (Isuntza) y con andar vacilante se iba alejando mas y mas, y al llegar hacia la mitad vio a su "amigo", pero en esta ocasión iba con su verdadero aspecto de "muerte". Le tocó en el hombro y el pobre pescador quedo convertido en piedra.

Y ahí lo tenéis, en medio de la playa indicada, y se le conoce por "Aitita-Makurra" (abuelo inclinado), y lo que le prometio el que le indico como curar al patrón, es decir, que su recuerdo seria imperecedero en la villa, fue verdad.

 

Domingo, 16 Diciembre 2018 07:57

Costumbres de antaño

En Lekeitio y también en Gazteiz-Vitoria, traen bueyes y vacas delante de la iglesia la mañana de Viernes Santo y las tienen allí mientras se canta la Pasión.

En Lekeitio se dice: "La que tiene lunares no es bruja".

En Lekeitio para librar a alguién del malde ojo, le solían colgar de la muñeca una garra de plata.

En Lekeitio hace tiempo llamaban a un sacerdote para curar el mal de ojo y antiguamente durante 9 días. Cuando no había sacerdote, se quitaban dos hebras de la escoba, y con ellas se hacía una cruz, metiéndola sobre la escoba, que se ponía delante de la cama del paciente.

En Lekeitio solía cogerse agua de tres pilas del templo, a las doce en punto, mientras sonaba el reloj; y con dicha agua se bendecía una lancha.

En Lekeitio, las mujeres maldicientes, para dar más fuerza a las maldiciones, solían lanzarlas mirando al monte Calvario (su nombre tradicional es Lumencha), y sobre rodillas desnudas. Esta superstición constituye el fondo de mi ópera Ontzuri.

Hece unos cincuenta años, solíamos emplear en Lekeitio, como nombre (nombre ridículo) de un cuello de camisa, duro y alto: "ojalá te ahodues, en algunas frases parecidas a esta: ¡Anda este más orgulloso con su ojalá te ahogues, más orgulloso!

En Lekeitio saben lanzarse alguna maldición a si mismos, pero condicional. He aqui una que yo cien veces oí y quizá pronuncié: "Si miento, no debería yo moverme de donde estoy" (como quién dice, muera yo de repente).

Entre las viejas Ordenazas de Lekeitio, la que figura bajo el título 143 dice lo siguiente: "Ordenamos que cualquier o cualesquier que hecharen agua sin llamar tres veces e ba agua, que peche veinte mrs. para los jurados por cada vez".

En las viejas Ordenanzas de Lekeitio (las pusieron por escrito el año 1486), bajo el título 140, en los folios 66 y 67, se lee esto (fielmente copiado): "Cualquier o cualesquier, así barones como mugeres, vecinos e estraños, digiere e llamare a alguna mujer casada fija de puta, parida o preñada de otro home cualquier que no sea su marido, que faga tres semanas en la cadena e dende en fuera que pague cient e veinte marabedis para los jurados, e que en la primera fiesta que hobiese procesión que suba en el púlpito a la misa aquel o aquella que tal palabra digiere e que se desdiga e se desmienta, que el diablo ge lo hizo decir la cosa, que no era por su saña que hauia,e si asi no se quisiere desdecir e desmentir, que faga en la cadena fasta que se desdiga o se desmienta como dicho es."

En Lekeitio, las velas y aún las cerillas para días de truenos solían ser bendecidas.

En Lekeitio se dice: "Santa Bárbara, Santa Cruz, Señor, valednos; pan de inocentes, Señor, misericordia."

En Lekeitio, muchachos que me precedieron cuatro o cinco años, solían ir al pórtico los días de conjuro, creyendo que allí verían al aire un zapato del sacerdote. Se decía en esta villa que en cierta ocasión un sacerdote, no pudiendo de otra manera vencer al diablo, diciéndole "toma", le arrojó uno de sus zapatos.

Entre muchos hermosos manuscritos del archibo municipal de Lekeitio figura esta linda ordenanza: "Con el conjuro han de tener particular cuidado los señores del Regimiento (hoy diríamos concejales), asi en que el sacristan sea puntual con la campana, como en asistir sus mercedes todas las veces que apriete la tormenta, para que con su ejemplo acuda todo el pueblo a hacer oración; porque como dice San Pablo, "a Dios siempre se ha de temer, y en especial cuando truena" ¿Que San Pablo habra sido este? Tal vez San Pablo el ermitaño, en algun manuscrito tan solo conocido de aquellos señores del Regimiento de mi pueblo.

En Lekeitio suele haber misa cantada en la ermita de la atalaya Ermita de San Juan) el día de San Marcos, y después bendicen el mar desde el pórtico de allí mismo.

En Lekeitio hacían tres crucecitas con las goras de esa cera, y las ponían en la puerta para que los rayos no quemasen la casa.

Hasta muy recientemente, en lekeitio, en cuanto los pescadores salían en invierno a la pesca del besugo, llegaban a la cala, el atalayero encendía el fuego hacia la cumbre de un montículo y producía humo. Al verlo, una mujer pregonera a recorrer las calles para recoger dinero, cantando estas palabras: "arima pielentzat" (para las fieles ánimas).

 Resurrección María de Azcue

 

Sábado, 15 Diciembre 2018 08:32

Euskal Zine Bilera 2018

 

Sábado, 15 Diciembre 2018 08:29

San Antolinak 2018

San Antolinak 2018


San Antolinak badatoz hamen Egitaraua

Sábado, 15 Diciembre 2018 08:27

SENEGALDAR JAIA ZAPATUAN

Aurten ere, Lekeitioko Senegaldar Elkarteak jaia antolatu du.

Hitzordua, asteon, abuztuaren 25ean, larunbatean izango da. Elkarteak Senegaleko kultura eta gastronomia ezagutzera eman nahi du eta baita herrian elkarbizitza sustatzea.

Hori dela eta egun osoko ekintzak antolatu ditu. Ekintzok 9:00etan hasiko dira iluntzera arte.

Besteak beste, bazkaria eta Senegaleko dantza tradizionalen saioa egongo da Ballet Jammut taldearen eskutik. Festa edizio honetan gainera, Kubako Musika talde bat ere egongo da oholtza gainean.

Lekeitioko Senegaldar Elkarteak herritar guztiak parte hartzera animatzen ditu.

Zatoz!!