25Sun022018

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Resurrección María Azkue

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Resurrección de Jesús María de las Nieves Azkue Aberasturi Barrundia y Uribarri nació en Lekeitio, en la calle Apallua, junto a la iglesia de la Compañía, el 5 de agosto de 1864, hijo del poeta vasco y profesor de náutica, Eusebio María de Azkue y de la mundakesa María del Carmen Aberasturi. Falleció en Bilbao, a los 87 años, el 9 de noviembre de 1951.

Sin peijuicio de que el lector pueda acudir a un interesante trabajo de Lino Akesolo, Datos biográficos y producciones musicales de Resurrec ción María de Azkue y Aberasturi, publicado en 1965 en el BRSBAP (PP. 36 y ss.), y a los capítulos Azkue folklorista y Azkue másico de mi biografia de este personaje publicada por la Caja de Ahorros Vizcaina (Temas bizcaínos, n.0 103-104 de Julio-Agosto, 1983), trataré de resumir en este prólogo la vida musical de este gigante de la cultura vasca.

Siendo seminarista en Gazteiz-Vitoria, conoció el verano de 1883 al gran músico vasco Vicente Goikoetxea, quien le infundió el amor por la polifonía religiosa. Fruto de este interés fue su primera obra musical conocida, Acordemos nuestras liras, para voces y órgano, de 1884. Al año siguiente ingresó en el Seminario de Salamanca, donde dirigió el coro para el que compuso varias obras a voces: Regina coeli, Miserere, y aun una Misa. Pero para entonces había surgido también en él una irresistible atracción hacia las investigaciones folklóricas, entre las que ocupó parte importante la recolección de música popular.

Ordenado sacerdote en julio de 1888, ganó, como sabemos, la Cátedra de Euskara creada por la Diputación de Bizkaia y a ella dedicó sus primeros afanes profesionales, lo que no le impidió cursar sus primeros estudios musicales serios con José Sainz Basabe en el invierno de 1888. Cuando en 1889 fue designado capellán de doña Rafaela de Ibarra, tía de don Julio de Urquijo, pudo tener cierta independencia económica y de tiempo, apartado de labores pastorales a que se hubiera visto obligado de tener que incardinarse en alguna parroquia. En 1890 le encontramos empadronado en el Campo Volantín de Bilbao donde residirá el resto de su vida. Fue a partir de entonces cuando en cinco grandes libros de papel pautado comenzó a copiar obras de polifonía musical religiosa, ejercicios de composición propia y anotaciones de canciones populares que iba recogiendo en sus ya numerosos viajes por el País Vasco. Sabemos que el verano de 1893 viajó recogiendo materiales para su Diccionario y su futuro cancionero. Su nombre había empezado a sonar en el mundo de la cultura popular de forma que en septiembre de ese año fue llamado para ser jurado en el concurso de bertsolaris celebrado con motivo de las Fiestas Euskaras de Azpeitia, juntamente con su amigo Txomin Aguirre y Miguel Antonio Arrese.

El 2 de febrero de 1895, convencido de la singularidad cultural del País Vasco y de la perniciosa introducción de culturas ajenas, estrena su primera obra lírico-musical, Vizcaytik Bizkaira. Durante el verano de ese año viaja por el País Vasco continental recogiendo materiales léxicos y folklóricos y traba amistad con Charles Bordes, quien en 1896 publicará el primer estudio musicológico La Musique populairé des Basques. Ello servirá de incentivo para el nacimiento de un Azkue musicólogo y musicógrafo, quien a finales de ese año participará en el Congreso de Música Religiosa de Bilbao. Se suscribe a la revista Tribune de Saint Gervais y a las publicaciones de música polifónica que dirige Bordes en París.

Los trabajos de recolección de música popular empiezan a dar sus frutos y el 21 y 22 de agosto de 1897, en las Fiestas de la Tradición Vasca de San Juan de Luz, se interpretan algunas de las canciones populares religiosas recogidas por Azkue, que a su vez empieza a publicar algunas canciones armonizadas en su revista Euskalzale y en cuadernos que titula Euskerazko Eresiak y Eleizarako Eresiak. En su afán de dar conocimiento escénico de algunas muestras recogidas, estrena ese año las zarzuelas Eguzkia nora y Sasi eskola. Al año siguiente, presentará otras dos zarzuelas, ahora bilingúes, Pasa de chimbos y Colonia inglesa.

En los años siguientes, sin olvidar sus investigaciones lingúísticas, multiplica su actividad musical y folklórica. Compone sin cesar, sobre todo música religiosa (Letanías al Sagrado Corazón, Novena a San José, Rosario completo, que dedica a Ooikoetxea, etc.) y se atreve ya con un poema sinfónico que titula Lamindano. En septiembre de 1900 preside la Comisión de Música de los actos de la Coronación de la Virgen de Begoña, componiendo una Plegaria. En el campo folklórico, además de seguir con la recolección de música popular, consigue, a petición de Bordes, llevar a los dantzaris de Berriz a bailar a Paris.

El 15 de febrero de 1901 nos da Azkue su primera producción musicográfica: La música popular baskongada, conferencia que con 14 ejemplos musicales pronuncia en los salones de la Sociedad Centro Vasco de Bilbao, publicada por Gregorio Astoreca ese mismo año. A partir de esa fecha puede decirse que Azkue ha conseguido institucionalizar en su casa un centro de recogida de música popular vasca. El Hermano Juvenal le ofrece 99 canciones que desde 1862 ha coleccionado el maestro de Arberats M. Menvielle; Mendigacha le envía canciones; l'abbé Michel Flement le pide cantos religiosos vascos para la colección de Sebastien Hiriart; por doquier recoge pequeñas colecciones manuscritas, anota canciones en caseríos, casas de organistas, asilos de ancianos, etc. Hasta en una peregrinación a Tierra Santa que realiza en abril y mayo de 1902, para la que compone el himno Euskalerritik Palestinara, anota música para estudios comparativos.

Pero en 1904 termina este primer periodo de fiebre juvenil en el que ha reunido cientos de canciones populares. Terminado el trabajo de preparación de su Diccionario Trilingúe, se traslada a Tours para preparar su edición. En 1906 culminará este trabajo monumental y tras esta obra lexicográfica, volverá de nuevo al mundo musical. Su estancia en Tours le ha permitido asistir con Jesús Guridi y José Maria Usandizaga a las clases de la Schola Cantorum que dirige Vincent D'Indy en París, animado a ello por Bordes quien ha visto en Azkue un diamante en bruto a pulir. Pasa después por el Conservatorio de Bruxelas, donde el curso 1906-1907 estudia órgano y fuga, principalmente. Pero su meta está en Alemania y en el mismo Bruxelas comienza a estudiar alemán. Durante dos cursos a partir de octubre de 1907 permanecerá en Colonia, alojado en el Seminario y asistiendo a las clases de composición y orquestación en su Conservatorio. Compone aquí varias obras para voces, para órgano y algún otro instru mento. Rehace, ampliándolo, el poema Lamindano que ahora titula Andra Urraka, y compone el oratorio Daniel. Termina sus estudios y tras esperar a la celebración del Congreso Eucarístico Internacional de Colonia, vuelve en agosto a pasar sus vacaciones en Lekeitio.

Importantes novedades y grandes desafíos esperaban a Azkue a su vuelta al País Vasco. En la primavera de 1910 sus amigos Guridi y Usandizaga habían estrenado en Bilbao sus óperas Mirentxu y Mendi Mendiyan. El, que no había perdido la ocasión de beber directamente de las fuentes wagnerianas en Alemania, debía demostrar su capacidad para el drama lírico, e inmediatamente, seleccionando los temas populares que, recogidos en tantas andanzas, bullían en su cabeza, dio cima a una ópera que en principio tituló con el nombre de la contralto, «Minzorrotz», pero definitivamente bautizó con el de la soprano Ortzuri. Un tercer nombre se utilizó cuando el 13 de junio de 1911 se estrenó solamente el primer acto: Itsasora. La representación fue dirigida por Jesús Guridi y mereció favorabilísimos comentarios, entre ellos el de Nemesio Otaño. Animado por el éxito emprendió el 10 de diciembre de ese año la composición de otra ópera, Urlo, que finalizó el 4 de abril de 1912. Algo más de dos años tardó en orquestar la obra y preparar su estreno el 25 de mayo de 1914. El disgusto de Azkue por la muerte de su madre el 10 de febrero de 1913 se vio acrecentado por el fracaso en el nacimiento de su segunda hija dramático-lírica y revivió en él su apagada vocación jesuítica que había estado a punto de realizarse a fines del siglo anterior. Su amigo Txomin Aguirre le convenció en Zumaia de la necesidad de continuar sus trabajos culturales, haciendo frente a la adversidad y a las deudas contraidas con el estreno de Urlo Así que el 27 de julio de 1914 escribía a Hugo Schuchardt que «ahora dedicaré todos mis esfuerzos a la ciencia de la lengua», anunciándole también que empezaría a preparar otra monumental obra, Euskalerriaren Yakintza.

Antes de terminar la preparación de Urlo ya tenía Azkue conocimien to del concurso que iban a convocar las diputaciones vascas para premiar el mejor cancionero popular por lo que, considerando incompleta la recolec ción de canciones antes hecha, preparaba un plan de actuación, sobre todo, en la Nabarra euskaldun. El 25 de marzo de 1912 escribía a su ya viejo amigo Mendigacha pidiéndole reuniera «varios roncaleses para tomar canciones». El 24 de abril de 1913 pedía permiso a la Diputación de Bizkaia para terminar antes el curso en su cátedra de euskara con el fin de dedicar más tiempo a la recolección de canciones, ya que el plazo de presentación de originales expiraría el 30 de junio. El 16 de mayo de 1913 escribía a Mendigacha: «Estoy en plena campaña de recolección». Le anuncia que en breve va a pasar por Erro, Aezkoa, Salazar y Roncal. Estaba, pues, a punto de terminar la recogida de datos para esta importante obra.

No había abandonado entre tanto su innata inclinación hacia la música religiosa y así, del 21 al 24 de noviembre de 1912 participó en el Congreso de Música Sagrada de Barcelona y al año siguiente, del 21 al 23 de noviembre en el Congreso de Baiona. Más tarde, inmerso ya en plenos trabajos de investigación lingúística, participó también en el Congreso de Música Sagrada de Gazteiz-Vitoria, donde el 21 de noviembre de 1928 leyó una conferencia, con ejemplos musicales, sobre La tradición de nuestra música popular religiosa. En este trabajo funde Azkue sus dos principales aficiones musicales: la música popular y la música religiosa.

A pesar de que en 1914 había prometido a Schuchardt dedicarse en adelante a la ciencia de la lengua, ese mismo año quiso asegurar su porvenir mediante la consecución de la chantría de la catedral de Gazteiz-Vitoria. Ese verano, el Nuncio le había ofrecido ser chantre de la catedral de Santiago de Compostela, pero no aceptó porque, sin duda, le alejaba de su centro y ambiente de trabajo en pro de la lengua vasca. Intentó, sin embargo, conseguir ese puesto en Gazteiz-Vitoria y el 5 de octubre de 1914 escribía al Obispo de Gazteiz-Vitoria recordándole que le tenía prometido ser chantre. Pocos días después, el 13 de octubre, escribía a su amigo Remigio Gandasegui, obispo entonces de Segovia, para que influyera en tal sentido. Al primero argumentaba que «ello le serviría, como dignidad eclesiástica, para acceder mejor a la creación de la Academia ante las Diputaciones», y al segundo escribía que el cargo «le serviría además de como músico, para tener recursos económicos para seguir trabajando rudamente». Pero Azkue fracasó en este intento.

La actividad musical de Azkue pasó a un segundo lugar después de estas fechas. Es cierto que dedicó gran tiempo a la armonización para canto y piano de las 210 canciones populares que publicó en su Cancionero Selecto y a la preparación de su edición y a la del Cancionero Manual, a los que luego nos referimos. Pero poca nueva producción musical salió de sus manos, y sólo esporádicamente, en el resto de su vida. En 1916 escribió un trabajo titulado La música que se publicó en el libro «Los baskos en la Argentina», editado por José Ramón de Uriarte.

En 1917 puso en escena su última zarzuela Aitaren bildur y en 1924 ganó en Estella el primer premio en un concurso de cancioneros convocado con motivo del Centenario de Fray Diego de Estella. Un cuarto cancionero fue el que publicó, con 109 canciones, en 1947 como apéndice al IV tomo de Euskalerriaren Yakintza. Veinte años antes, el 16 de febrero de 1927, había sido jubilado por la Diputación de Bizkaia en sus cargos de profesor de euskara y asesor de cultura. Con motivo del cincuentenario de su ordenación sacerdotal compuso en 1938 un Te Deum para voces y órgano, como colofón y acción de gracias a una vida en gran parte dedicada a la música popular y religiosa, aspectos en los que brilló como gigante durante más de cincuenta años.

Obras principales -. Pasamos ya a reseñar las cuatro grandes obras de Azkue: 
 

  1. Diccionario Vasco-Español-Francés, 2 volúmenes, Bilbao, 1905. Es sin duda la obra que más fama le ha dado y por la que se ha hecho acreedor al reconocimiento de todos los cultivadores del euskera. Este idioma estaba falto de un autentico diccionario, pues el que Larramendi hiciera en el s. XVIII era una mezcla de vocablos reales y de otros fantásticos, sin que el lector estudioso sepa cuando pisa tierra firme. Los diccionarios posteriores a Larramendi no aciertan a desembarazarse de este. Azkue vio la necesidad de hacer obra nueva empezando "a fundamentis", y la hizo. La consulta directa al pueblo ha sido la base de su libro. Los asilos de ancianos le proporcionaron los mejores colaboradores, amen de los que hallo en los recorridos que efectúo por todo el país. Junto con esto, llevo a cabo el despojo de los principales libros de la literatura vasca. El diccionario de Azkue aparece así enriquecido con una gran cantidad de testigos. Naturalmente, como toda obra humana, tiene sus limitaciones. La preocupación por evitar los "barbarismos", le ha llevado a cerrar con exceso la puerta a vocablos arraigadísimos en la lengua (como la ha cerrado asimismo a los neologismos de cualquier clase); no siempre interpreta bien el dato o el documento que utiliza, etc.
  2. Cancionero Popular Vasco, Barcelona, sin fecha; II tomos. En I9I2 las cuatro Diputaciones vascas anunciaron un concurso de canciones populares vascas. El trabajo presentado por Azkue obtuvo el primer premio y fue publicado después en este monumental repertorio. Esta colección es de inestimable valor para el conocimiento de la poesía y música popular vasca, que antes de Azkue eran mal conocidas por falta de colecciones un tanto extensas.
  3. Morfología Vasca, Bilbao, I925. Es un tratado de los afijos vascos y de las categorías gramaticales del euskera. Sobresale por la copia de documentación acumulada.
  4. Euskalerriaren Yakintza [Literatura popular del País Vasco], 4 vols., Madrid 1935-1947. Es una colección del folklore, tradiciones, cuentos, refranes, modismos, costumbres, etc. La labor de recogida efectuada por Azkue ha sido realmente enorme. En sus obras nos ha dejado inventariado el euskera y también el mundo de tradiciones de los euskaldunes de las generaciones viejas., Otros trabajos. juicio final. El problema de crear un lenguaje literario unificado preocupó siempre a Azkue. 

En su juventud publico "Euskal Izkindea" (1891), gramática en que emplea las formas verbales que él juzga primitivas.

Años mas tarde publico "Gipuzkera Osotua" [El guipuzcoano completado]; 1934-1935, donde intenta sentar las bases de esta lengua literaria unificada.

Su novela "Ardi Galdua" [La oveja perdida], año 1918, esta escrita en este vasco unificado, pero, a decir verdad, no ha tenido gran éxito. Como escritor y artista del lenguaje, Azkue no tiene la talla que le corresponde en el campo lexicográfico, folklórico, etc. Algunas de las obras que compuso en la primera época en su dialecto nativo "Txirristadak" [Deslizamientos], "Vizcaytik Bizkaira" [De Bizkaia a Bizkaia], etcétera, son tal vez literariamente las mas logradas.

Bibliografía. -Antonio Tovar, "La obra de D. Resurrección Mª de Azkue" (conferencia publicada en el opúsculo que lleva este mismo titulo), Bilbao, 1952. ,"Euskera", publicación de la Academia, Bilbao, 1957 (tomo dedicado a la memoria de Azkue con la publicación de su epistolario).