25Tue042017

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Precedentes

 Aunque referenciar los testimonios históricos que existen sobre la calidad de navegantes de los vascos del litoral, sería ofrecer una muestra archirrepetida, sin embargo, siguen siendo muy escasos los estudios que tratan de analizar las verdaderas dimensiones de tales testimonios, los más, hiperbólicos.

Con esta intención analítica nos proponemos el presente estudio monográfico sobre la Escuela Especial de Náutica de Lekeitio, fundada en 1862. Previamente, trataremos de indagar cómo venía siendo la enseñanza de náutica en Bizkaia.
 

Desde el Renacimiento sobre todo, y en la base de los grandes descubrimientos geográficos, están las novedades científico-técnicas que proporcionaron grandes márgenes de seguridad al tránsito marítimo.

Durante los siglos XVI y XVII fue adquiriendo mayor solicitud profesional el rango de «maestro en el arte de marear». En la monarquía española, el centro decano de esta enseñanza fue el Seminario Universidad de Mareantes de San Telmo de Sevilla, fundado en 1654.

Frente al escolasticismo imperante en universidades y seminarios españoles, hubo de ser por fuerza muy lenta la introducción del estudio de las ciencias «útiles o positivas», como la aplicación de las Matemáticas, Física y Astronomía a la navegación. Las obras elasicas del P. Feüjo dan buena cuenta de la situación.

A fines del siglo XVII surgen los matemáticos filósofos, los «novatores» valencianos, como Tomás Tosca (1651-1723) y Joan Baptista Coradá (1661-1741), en las mismas fechas en que la Compañía de Jesús llega a disponer de tres colegios en el Señorío de Bizkaia: en Bilbao, Orduña y Lekeitio, todos ellos de fundación privada, obra de bizkainos devotos a San Ignacio, cuyo templo monumental comienza a erigir en Loyola la reina madre doña Mariana de Noeburg.

En la obra del P. Malax-Echevarria, S.J., «La Compañía de Jesús por la Ilustración del Pueblo Vasco» se estudia con sumo detalle la, entre renuente y progresiva, implantación de las ciencias exactas en Bizkaia, por vía de los jesuitas o en sus medios, durante los primeros sesenta años del siglo XVIII.

Y partiendo de estas bases, podemos ofrecer una relación de datos que encontramos en conocidos historiadores de Bizkaia y archivos de fácil alcance. Una investigación a fondo del tema, que naturalmente, emprendemos, será objeto de otro estudio.

Procede de Labayru la primera referencia, prácticamente un «suelto»: «1592. A petición del concejo bilbaino que echaba de menos en la Villa un maestro de náutica.... ordenó don Felipe II que Cristóbal de Barrios enviase un cosmógrafo a Bilbao para que explicase en el seminario o colegio que había en la villa el arte de marear». Nos cabe la duda de si aquel «echar de menos» provenía de haber habido con anterioridad tal maestro, o si era por contraste con otros puertos que disponían de enseñanza de náutica.

En Lekeitio, un siglo más tarde, y es dato que le adelanta a Bilbao, sabernos por su propio testimonio que don Pedro Villa-Real de Berriz, establecido en la villa por su reciente matrimonio con doña Mariana Rosa de Bengolea, enseñaba Navegación: «Me a parecido hacer a los Amigos, y al País más cumplido el gusto, imprimiendo esta obrilla, porque no suceda lo que experimenté con unos Cartapacios, que escriví de Geometría, Sphera, Trigonometría, y otras cosas precisas para la Náutica para algunos a quienes enseñé la Navegación: y de los muchos traslados que sacaron, algunos llegaron a mis manos, que ni yo, que los compuse, podía entenderlos ».

De su labor como pedagogo, y de la de otros también, según leemos, nos ofrece los resultados el anónimo autor de la «Descripción sumaria de la villa de Lequeitío. 1740»: «Sus habitantes son económicos y bien entendidos, algunos matemáticos y enseñan pilotage: Hay al presente sobre setenta pilotos que han estudiado en esta villa, navegando con mucho crédito en las armadas reales y navíos de particulares, son también dados al comercio, el que no se puede adelantar porque no hay salida para Castilla en ese puerto, si no solamente de pescado fresco».

Ante semejante nivel profesional en Lekeitio, en las primeras décadas del siglo XVIII, es de encarecer la importancia del Colegio Real San José de la Compañía de Jesús. Fundado en 1688 poner el matrimonio de don José de Mendiola con doña María Pérez de Bengolea, la enseñanza que impartía de primeras letras, doctrina cristiana y latinidad, hubo de constituir el fundamento intelectual previo que permitiría a los hijos de la Villa el estudio de las Matemáticas, Física o Hidráulica y Astronomía.

Entre otras, es prueba del buen entendimiento entre Lekeitio y el Colegio de los jesuitas, las relaciones que desvela el Censor M.R.P. Gaspar Alvarez, S.J., de la obra citada de Villa-Real de Berriz, en 1736: «... y aunque pudiera excusar el título de Censor, por caer sobre el de apasionado, teniendo tantas razones para serlo de este Cavallero, como son los favores, que le debemos los Jesuitas, de que es testigo, aunque muy interesado, muy fiel nuestro Colegio de Lequeytio ...». Elogio que comparten las dos facetas más destacadas de la vigorosa personalidad de Villa-Real, la de alcalde de la Villa y la de pedagogo.

Veremos a continuación cómo destacan los hijos de Lekeitio en materia de enseñanza de Náutica, en la Bizkaia del siglo XVIII.

En 1710 se publica la obra de Manuel de Zubiaur y Eizaga, «Arithmetica práctica, para instruir la jubentud», presumiblemente el libro de texto de sus propias clases, impartidas en Bilbao por los datos biográficos e impresión que constan en el libro.

De 1725 nos dice Labayru que los bilbaínos «... consideraron la importancia que entrañaba para la juventud que se dedicaba a la marina... Y al efecto se trató con los padres jesuitas. »

Tres años después, en 1728, se publica en Baiona la obra de un lekeitiano, don José Vicente de Rentería. «Explicación del círculo náutico, astronómico universal, inventado y nuevamente ampliado ».

Perteneció don José Vicente a una destacada saga familiar del siglo XVIII. En 1740, por acuerdo tripartito del Señorío, Ayuntamiento de Bilbao y Consulado, se estableció en Bilbao una cátedra de matemáticas «para facilitar la carrera de marina y havilitar la juventud en ella». Se confirió la dirección a don José Vicente de Rentería, capitán de fragata, para quien las Juntas Generales de Guernica solicitaron del rey que le fuera concedido el título de capitán de alto bordo de sus Reales Escuadras, por los relevantes méritos del personaje. En 1740 se hallaba en la batalla de Toulon, en calidad de capitán del navío Halcón.

Fuera por estas razones bélicas o por otras, el caso es que en 1744 ostentaba la cátedra de náutica don Miguel Archer y, desde su fallecimiento en 1756, don Ignacio de Albiz. Según los extractos de Labayru, ambos ejercían la enseñanza de náutica desde años antes de estas fechas de sus contratos. Archer, en el mismo año de su muerte, publicó su libro de texto: «Lecciones de náutica explicadas en el Museum Náutico de esta M.N. y M.L. Señorío de Bizkaia, Ayuntamiento de Bilbao y su Universidad y Casa de Contratación».

Por los mismos años, en 1753, se publica otra obra de autor lekeitiano. Se trata de una cartogra fía americana del Teniente de Fragata y Ayudante de Piloto Mayor, don Manuel de Echebelar, titulada «Instrucción exacta y útil de las derrotas y navegaciones que se ejecutan en todos los tiempos en la America septentrional, de unos puertos a otros, con las advertencias de sondas y notas, para ponerlas en práctica».

A la que siguió una obra sobre Hidráulica publicada por los PP. Jesuitas del Colegio de San José, tasada en cinco reales y destinada a la construcción de la iglesia, cuya terminación se venía demorando desde hacía decenios.

Del exiguo recuento de personalidades en matemáticas y náutica que hemos podido presentar, la mayor parte son oriundos o vecinos de Lekeitio, pero, incluso Archer y Albiz, en opinión fundamentada del P. Malax-Echevarria, «amicísimos de los jesuitas».

Puede decirse del Lekeitio de comienzos del siglo XVIII que fue un ámbito destacado de la pre-Ilustración. Vivió en las combinaciones de su incipiente desarrollo: el mismo año que publicaba Villa-Real de Berriz su «Máquinas Hidráulicas ... », en cuya censura se nos descubre el buen entendimiento entre la Villa y el Colegio de la Compañía, apareció el «Discurso Histórico sobre la Antigua Famosa Cantabria» del P. Larramendi, S.J., por lo que se felicitan mutuamente como buenos amigos; era Censor de la obra de Larramendi el P. Antonio Goyeneche, S.J., erudito de la saga de hacendistas nabarros de su apellido, estudiados por don Julio Caro Baroja en «La hora Nabarra del siglo XVIII». Encadenamiento de figuras de la pre-Ilustración entre las que se halla el que fue varias veces Alcalde de Lekeitio con toda propiedad.

Expulsada la Compañía de los dominios españoles, en 1768, el Ayuntamiento de Lekeitio suplica al rey se instituyan en el abandonado colegio cátedra de latinidad, primeras letras y una cátedra de náutica. Cuando no hacía cinco años que, la recién fundada la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, se había previsto la dedicación del edificio de Loyola al cultivo de las matemáticas y ciencias exactas. En este sentido, la petición del Ayuntamiento de Lekeitio parece responder a una expectativa muy afianzada.

Efectivamente, se confirmó la asignatura de náutica a don Pedro de Novalles, marino de la Real Armada, «que hacía algún tiempo tenía abierta en la citada villa una escuela de dicha enseñanza, de mucho renombre, y a la cual acudían jóvenes de Laredo, La Montaña, Galicia, Portugalete, Bilbao, Donostia-San Sebastián y aún Cádiz. Se le consignó la renta de cuatrocientos ducados».

De la época Ilustrada en el País Vasco encontramos cátedras de Náutica en Baiona, San Juan de Luz, Lekeitio, Bermeo y Plencia.

El P. Jacques Garra de Salagoiti publicó en París, en 1781, «Eléments de la Science du Navigateur». Nacido en Helette, fue profesor de Hidrografía en Baiona, de 1763 a 1791, y, después de un curso en Narbonne, enseñó en San Juan de Luz el de 1793-94.

La Cofradía de Mareantes del Señor San Pedro, de Plencía, en 1787, en el momento álgido de su actividad y expectativas, que tuvo expresión en sus «Ordenanzas nuebas de 1791», señala a don Martín de Larragoiti, precisamente uno de los tres comisionados para la redacción de las citadas Ordenanzas, como maestro de náutica, con seiscientos reales de renta al año, «enseñando a sus discípulos con la aplicación y cuidado que hasta ahora... ».

En la descripción de Bermeo de Yradi, dice de la escuela de náutica de este puerto «...que aunque se ignora desde qué época se halla establecida.... es de creer sea tan antigua como la de primeras letras...; sólo aparece que en 1794 se estableció con la enseñanza del método abreviado que se enseña actualmente en esta costa».

Completa Yradi su información con datos de actualidad cuando escribía, poco antes de 1844, la última referencia que añadimos a este preámbulo, puesto que nos acercamos con ella a veinte años de la fundación de la Escuela de Náutica de Lekeitio: «En el día de hoy.... la de Náutica que enseñan por el método lato de Ciscar, y el abreviado del que se ha hecho mención: sin embargo de estas escuelas mucha parte de la juventud, especialmente de la clase pescadora, deja de instruirse en ella, por no conocer sus padres los beneficios que produce la enseñanza que no han adquirido ellos».