18Fri082017

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Fundación de los exmos sres don José Javier de Uribarren y don José Luis de Abaroa

La primera referencia a la fundación de la Escuela de Náutica se encuentra en una escritura de «Cesión de derechos que pudiera haber adquirido la Villa», de 3 de marzo de 1850, extendida por el Ayuntamiento de Lekeitio a favor del matrimonio formado por don Jose Javier de Uribarren, banquero en París, y la indiana e hija de nacidos en Méjico, doña Jesusa de Aguirrebengoa, ambos oriundos de la comarca, "en un terreno que existe enfrente de la estinguida Compañía de Jesús---, tomado en remate el año 1831 por el padre de don Juan José de Uribarren ... con la condición de erigir en el mismo terreno una casa..., y por cuanto no se pudo realizar la erección de la anotada casa.... el Ayuntamiento a nombre de esta Villa, cede y traspasa cuantos derechos tenga y pueda tener ésta, en el especificado terreno por causa de no haberse cumplido la citada condición del remate, a favor de los especificados Señores esposos... ».

La generosa voluntad del Ayuntamiento está motivada líneas arriba de la misma escritura: « ... y deseando corresponder con la posible gratitud a los favores que tienen recibidos de dichos consortes, y espera recibir esta Villa» . Efectivamente, el Asilo de ancianos y el Colegio Convento de niñas se complementarán con una Escuela de Náutica para los muchachos.

La necesidad de disponer en Lekeitio de un centro de enseñanza de Náutica era públicamente sentida. La bella obrita descriptiva de Antonio Cavanilles, Lequefflo en 1857, está dedicada, precisamente, a don Juan José de Uribarren. Después de unos valiosos comentarios sobre las lecciones de náutica que impartían, a título privado, algunos marinos retirados en la comarca, durante la primera mitad del siglo XIX, que nos acercan a los planteamientos del hecho que se refieren en el preámbulo, termina con una súplica: « ... Alguno se extrañará que no pidamos para Lekeitio escuelas de latín, institutos de primera o segunda clase, y deseemos escuelas de náutica y de matemáticas».

Tres años después de la publicación de este libro, don Jose Javier de Uribarren hace testamento en París, del que nombre ejecutores a sus sobrinos don José Luis de Abaroa y don Bruno López de Calle, junto con su administrador don Joaquín de Sagasti, Alcalde de Lekeitio. El artículo 45 manifiesta: «Habiendo determinado mi sobrino don José Luis de Abaroa y yo fundar una Escuela de Náutica costeándola de cuenta y mitad entre ambos, nos ocupamos actualmente de levantar el edificio ».

Fallecido Uribarren en 1861, los tres ejecutores proceden a la fundación de la Escuela el día 23 de setiembre de 1862. La escritura de constitución de Patronato describe la estructura orgánica que habrá de tener siempre y nos hace saber el montante de la construcción. «2- Instituida ya dicha escuela de Náutica, ha creído el señor don José Luis de Abaroa, en el doble concepto de testamentario y propietario de una mitad (cien mil francos) reunirse a los otros dos albaceas testamentarios para establecer reglas de fácil y segura aplicación y dar vida legal a esta fundación, procurándose la cooperación de dos corporaciones tan ilustradas e importantes como el Venerable Cabildo de Señores Curas y Beneficiados e Ilustre Ayuntamiento de esta Villa».

Con algunos meses de anterioridad, se habían hecho públicas las dos plazas a cubrir, para las que recibieron numerosas solicitudes, tramitadas ante el notario de Bilbao don Sergio Moya, quien dirigió la relación y detalle de los pretendientes a los ejecutores en agosto de 1862.

Se presentaron a la cátedra de Pilotaje don Eusebio de Azcue, padre de don Resurrección María, don José Amusategui, don Agustín de Urrutia, don Antonio Segalerva, seis más para Matemáticas, Geografía, etc. Pero solamente uno, don Juan Agustín de Goya, para la de Física, cuando la ola de fundaciones de esta clase de Escuelas en Bizkaia (Santurce, Plencia, Bermeo, sobre la de Bilbao), se ha de hacer coincidir con el desarrollo de la navegación a vapor, vela y vapor en principio, y la necesidad de¡ estudio de la termodinámica aplicada al funcionamiento de las máquinas de los buques.

Debió de existir en España una preparación deficitaria ante semejante «progreso científico». Así se puede deducir de la lectura del Episodio Nacional «La vuelta al mundo de la Numancia». «Los maquinistas, franceses todos, diagnosticaron con pesimismo; por fortuna, el oficial de Ingenieros don Eduardo Iriondo, tan animoso como entendido ... », refiriéndose a los hechos de 1865.

El propio don José Luis de Abaroa fue primer Patrono y Administrador de la Fundación, dejando prevista la sucesión de su rama en la persona de su esposa, doña Eloísa de Gaminde, correspondiendo a don Bruno López de Calle la vocalía de sangre de la rama Uribarren.

Del primer curso, 1862-63, sóló disponemos de un testimonio personal, de rango memorialístico, pero excepcional. Se trata de unas línesa escritas en la ancianidad por un alumno de aquella primera promoción, don Román de Echevarrieta, conservadas por su nieto don Luis Echevarrieta, en las que, entre otros recuerdos deliciosos, que llama «nautiquerías», nos recuerda que en el año 1862 entraron 64 alumnos, de los que sólo 16 aprobaron en el tercer año el grado de Piloto de 1ª .

La importancia que tuvieron en la vida social y económica de Bizkaia las Escuelas de Náutica fundadas en la década de los sesenta, se prueba incontestablemente por el acuerdo, de 11 de julio de 1866, de las Juntas Generales de Bizkaia, so el árbol de Gernika: «... las escuelas de Náutica establecidas en Lekeitio, Santurce y Plencia, están realizando las esperanzas a que Bizkaia hizo concebir su instalación, pues ya cuenta el Señorío con muchos jóvenes que han adquirido en ellas conocimientos náuticos, que han de ser de gran utilidad a nuestra marinería». Después de expresar las «lágrimas de gratitud » al uso, a la memoria de Uribarren y Abaroa por la de Lekeitio, al Marqués de Murrieta por la de Santurce, a la Villa de Plencia por la de aquel puerto, a S.M. la Reina que «honró con su aprobación y simpatías», se acuerda que «Bizkaia tribute un solemne voto de gratitud a los fundadores de las Escuelas de Náutica de Lekeitio, Santurce y Plencia...». La náutica de Bermeo se fundó poco después del acuerdo.

Como a lo largo de este breve trabajo se hará patente la escasa, ociosa e, incluso, negativa participación de la Diputación de Bizkaia hacia los intereses autonómicos de esta Escuela, conviene recordar que los emocionantes términos antecitados son de las Juntas Generales de Bizkaia, todavía bajo el régimen foral durante el reinado de doña Isabel II. El centralismo político riguroso de la restauración, canovista condicionará un giro total en las decisiones de las Diputaciones Provinciales.

Antes de iniciar la presentación de datos docentes de la Escuela, de los que sólo se ha llegado a disponer de series escasas e interrumpidas, ofreceremos el historial del Patronato hasta comienzos de siglo.

Fallecido don José Luis de Abaroa en diciembre de 1865, tuvo la representación de su línea doña Eloísa de Garninde, citada como co-fundadora en la escritura de fundación de la Escuela. Sobrevivió a su esposo durante casi treinta años, y estuvo casada en segundas nupcias con el Conde de Torregrosa, a quien veremos una y otra vez interesado en los destinos del Patronato. Ella y don Bruno López de Calle ejercieron el Patronato, como vocales de sangre de las dos ramas, hasta casi el fin de siglo.

Don Bruno López de Calle hacía las funciones de Director de la Escuela y de su labor tenemos un testimonio muy revelador. Se trata de la Exposición de motivos que dirige el Patronato de la Escuela, en 1925, al Director General de Navegación del Ministerio de Marina, tratando de enfrentar las consecuencias, negativas para la de Lekeitio, de un nuevo plan y Estatuto de Escuelas de Náutica. Dice así: «Corrobora este modo de pensar la actitud que observara constantemente el testamentario mismo de los fundadores, y cotestanientario del otro fundador, el Excmo. Sr. don Bruno López de Calle, que acusadamente intervino largos años en la fundación y funcionamiento de la Escuela, vindicando derechos y atribuciones de la misma sobre exámenes, profesorado, etc., contra las inmiscuaciones del ya finado Sr. Goldaracena, Director que fue de la Escuela de Náutica de Bilbao, y ante los Excelentísimos Sres. Ministros de Fomento y Rectorado de la Universidad de Valladolid, en noviembre de 1865 ... ».

A lo largo de los noventa y seis años de su existencia, desde el comienzo, la Escuela de Náutica de Lekeitio vive unos mismos problemas, a causa de la absorvente centralización administrativa, pero siempre va a contar con la enérgica defensa de los Patronos hereditarios.

En octubre de 1895, veinte días antes de reorganizarse el Patronato, fallecidos años antes don Bruno y doña Eloísa, el Conde de Torregrosa, viudo de ésta, dirigió una consulta a don Francisco Silvela, sobre expectativas a ser llamado vocal de sangre, como heredero de su esposa. El prohombre liberal le contestó negativamente, en base a la cláusula número cuatro de la escritura de fundación del año 1862.

El 30 de octubre se reúne el Patronato, en las personas de don Javier López de Calle y Landaburu, por línea Uribarren, y don Juan Luis de Abaroa y Chapartegui, por la de su apellido y, estando presentes el Cabildo y el Ayuntamiento, se otorgan las más amplias facultades para ejercer como Administrador al joven Abaroa, quien permanecerá en su puesto hasta 1909.