16Sat122017

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Libro de Actas

El «Libro de Actas de las reuniones celebradas por la Junta de Patronato de las Escuelas de Náutica y de Latinidad de Lekeitio», recoge en la primera, del día 25 de agosto de 1909, la renuncia de don Juan Luis de Abaroa y el nombramiento, en su lugar, del nuevo Patrono y Administrador, don Pascual de Algorta. Hasta 1931, durante veintidós años, dedicará Algorta una valiosísima ayuda personal a la Escuela.

Las actas son breves y relatan muy sucintamente los hechos acaecidos. Nunca ofrecen datos cuantificables sobre la vida docente del centro. Fundamentalmente dan cuenta de las dificultades que se presentaban a la Escuela y de¡ aparato defensivo que levantaban para su supervivencia.
 

Un R.D. de 18 de noviembre de 1909 impuso aumentar a tres el cuadro de profesores y, a este efecto, en 1911, se contrataron los servicios, con carácter interino, de don Alfredo de Saralegui, Alférez de Navío de la Armada, para las asignaturas de Inglés, Geografía Universal y Dibujo lineal.

Aprobó el Patronato por entonces un Reglamento interno de la Escuela y adquirió la casa inmediata, de Apalloa 5, que fue propiedad de don Bruno López de Calle, heredada de don José Javier de Uribarren y éste de su padre don Miguel. En la ocasión, pertenecía a don Ricardo de Madrazo, casado con doña Angeles López de Calle. Se efectuó la compra por once mil pesetas. En la última etapa de existencia de la Escuela, en la postguerra civil, las rentas del inquilinato de esta casa ayudaban a pagar las asignaciones de los profesores.

En Junta de 12 de octubre de 1912, se acordó adquirir en mil ciento treinta y una pesetas los aparatos de Física que el profesor Vallejo había ofrecido a la Escuela, y que vendrían a completar el Gabinete obsequiado por don Juan José de Uribarren.

Un obstáculo importante para el normal desarrollo de la Escuela de Náutica surgió entre los años 1914 y 1915. En junta del día 2 de junio de 1914, el Patronato autorizó a don Pascual de Algorta para que asistiera a la próxima reunión de representantes de las Escuelas de Naútica de Bizkaia. Suponemos que serían las de Lekeitio, Bermeo, Piencia y Santurce. Habían de tratar los medios para modificar los planes previstos por el Ministerio de Instrucción Pública, y conseguir que las Escuelas de Náutica conservaran su carácter autónomo.

Las actas no ofrecen más detalles, pero debieron volver los tiempos de las «inmicuescencias» que atacara don Bruno, porque un año después, el Patronato expresa su agradecimiento al Ayuntamiento de Lekeitio y a los diputados a Cortes por Markina, Guernica y Laredo. Srs. Acillona, Gandarias y Aznar, puesto que la Escuela ha conseguido mantener su carácter oficial y seguirá eligiendo los profesores por sí misma.

Se obtuvo un primer auxilio económico de la Diputación de Bizkaia en 1917. Los profesores habían solicitado del Patronato un aumento de sueldo, pero no disponiendo de fondos, se les autorizó para que se dirigieran a la Diputación de Bizkaia y a la Asociación de Navieros.

El mismo año, la Junta propuso al arquitecto Sr. Basterra que planificara una ampliación de la Escuela, dado el incremento de las matrículas. Pero se desistió en 1921 al descender las inscripciones y por haber enorme carestía de mano de obra.

El 17 de junio de 1923, atendiendo a la R.O. del 25 de junio, el Patronato saca a provisión la vacante de representación del vocal de sangre de la familia López de Calle, heredera de la líena Uribarren. Un año después, nadie se había presentado y don Pascual de Algorta siguió como único patrono.

El mismo año, fue elegido profesor de Cosmografía y Pilotaje don José León de Uribarren, pariente del fundador, y don José Mª Tosantos de Física y otras que regentaba don Eduardo Vallejo.

Las Escuelas de Náutica de Bizkaia, a excepción de la Oficial de Bilbao, reciben su golpe de gracia con motivo del Estatuto de Escuelas de Náutica del dictador Primo de Rivera, de fecha 6 de junio de 1924. Perderán su carácter autonómico, es decir, su capacidad para elegir el profesorado que les convenga, celebrar sus propios exámenes, aunque lo eran supervisados, y expedir sus certificados de pilotos y maquinistas.

La Junta del Patronato de la Escuela de Lekeitio luchó incansable por remontar la situación. Y algo consiguieron.

El mismo verano de 1924 movieron hilos, por cuanto en el acta de 2 de febrero de 1925 se acordó hacer constar: «.... sin perjuicio de la visita personal verificada al efecto por la Junta, la profunda gratitud debida por el Patronato de esta Escuela a S.M. la ex-Emperatriz Zita (de Austria-Hungría) por su valiosa intervención en las gestiones que hubieron de practicarse para evitar las ternidas consecuencias del R. D. dictado por el Directorio en junio último ».

Un mes después, se encarga al Director y al Secretario de la Escuela que hagan un estudio del nuevo plan de enseñanza, que exige un mayor número de profesores y, al Ayuntamiento, que solicite de la Diputación una subvención para cubrir estas nuevas asignaciones.

Los nuevos profesores fueron los Srs. don Víctor de Alegría y don Eugenio de Chacartegui.

En las mismas fechas, el Director General de Navegación del Ministerio de Marina exigió, perentoriamente, que el Patronato de la Escuela de Náutica de Lekeitio depositara toda su documentación en la Escuela Oficial de Bilbao, permitiéndoseles únicamente que conservaran copias de su contenido.

En tal límite, se acordó en la Junta que don Pascual de Algorta viajara a Madrid y recordara al Director General la promesa de S.M. D. Alfonso XIII a S.M.I. doña Zita.

Dos meses después, el 14 de mayo, la Junta dirigió una exposición al Excmo. Sr. Director General de Navegación, razonando que el nuevo Estatuto y plan de enseñanza de Náutica sólo exigía una acomodación del profesorado y material escolar y, en absoluto, la pérdida de derechos y atribuciones que habían sido reconocidas legalmente.

Y añade: «... Esto mismo parece que dan a entender las promesas de elevadísimas personalidades del Reino, S.M. el Rey (q.D.g.) y el Excmo. Sr. Presidente del Directorio. El Secretario de S.M., Sr. Marqués de Torres de Mendoza, en carta del 26 de setiembre de 1924 al Sr. Barón de Gudenus, Secretario de la Emperatriz Zita, en nombre de S.M. el Rey de España, entre otras cosas, manifestaba: «Por encargo del Sr. Presidente del Directorio manifiesto a Ud., como resultado de los deseos que le tienen expresados, que la Escuela de Náutica de Lekeitio queda en igual forma que antes de publicarse el R.D. de 6 de junio».

La respuesta que se obtiene es de] siguiente tenor: «... S.M. el Rey (q.D.g.).... se ha servido desestimar la referida instancia por estar desprovisto de todo fundamento los temores de la Junta del Patronato que se alegan en el expresado escrito, pues las disposiciones del Estatuto de Escuelas de Náutica.... ni hacen imposible la continuación de las enseñanzas en la Escuela de Náutica de Lekeitio, ni pueden dar lugar a que se considere terminada la fundación. De R.O. lo digo a V.E. para su conocimiento y efectos. El Director General. Eloy Montero».

El caso es que se adopta un rango semi-oficial, por debajo de las únicas cuatro Escuelas Oficiales que se conservan: Bilbao, Cádiz, Santa Cruz de Tenerife y Barcelona.

La Diputación atiende a la petición de ayuda económica y aumenta la subvención de tres mil a siete mil quinientas pesetas. Entran nuevos profesores. El Sr. Bracho, que era Secretario del Ayuntamiento y que adoptará la de la Escuela, por renuncia del Sr. Tosantos impartirá Derecho. Y los señores Laucirica en Dibujo, Ugalde en Higiene Naval y Arriandiaga en Física.

Un año después, la Comisión Provincial de Bizkaia aumentará la subvención a diez mil quinientas pesetas. La Dirección General de Navegación autorizará el nuevo Reglamento interno y, por R.O. de 28 de mayo, los profesores de la Escuela de Náutica de Lekeitio formarán parte del tribunal examinador en la Oficial de Bilbao cuando se presenten sus alumnos.

En medio de estas azarosas circunstancias, el Conde de Torregrosa presenta un expediente sobre que se destinen a otros fines las rentas de la fundación, pero la resolución mantiene la forma habitual de las mismas.

Inesperadamente, en 1928, la Diputación suprime la subvención por lo que han de bajarse los sueldos de los profesores. El Sr. Bracho debe ocupar plaza vacante en el Ayuntamiento de Guecho y su puesto se cubre, interinamente, por don Bruno Larrazabal.

La crudeza de. la situación que se vivía está reflejada en una menoría de curso, pieza de discurso de apertura, presumibiemente de los años 1929 ó 1930, y obra, aunque sin fecha ni firma, de don Antonio Martínez Díaz, llegado en esas fechas a la Secretaría del Ayuntamiento de Lekeitio.

Nos informa el autor del texto anónimo que ha sido nombrado Secretario de la Escuela y profesor de Historia de España y de Legislación y Derecho Marítimo. Lamenta en los siguientes términos la baja que sufre la carrera de Náutica en España: «Si... observamos la disminución en la matrícula de esta Escuela, sacamos la deprimente impresión de que la finalidad que al crearla y darle vida se propusieron sus ilustres fundadores toca a su término. Pero esto es general, no sólo en las Escuelas Especiales, sino que también en los centros oficiales. En los cuatro que como tales existen en España, el número de alumnos matriculados fue de 86 en el pasado curso. » Y termina con un vistazo panorámico: «La discreción me veda hacer historia¡ de la pérdida del carácter oficial autonómico de las Escuelas Especiales de Náutica de Bermeo, Plencia, Santurce y Lekeitio y del Seminario y Universidad de Mareantes de Sevilla, fundada en 1654, y decana de las españolas».

Una orden de la Dirección de Enseñanza del Ministerio de Instrucción Pública, recibida en 1929, hace explicar en acta de Junta al Patrono Administrador don Pascual de Algorta « ... cómo lleva cinco o seis años luchando para que no se haga efectiva la orden del Protectorado (sic), que se impuso en una aprobación de cuentas, sobre la venta de los valores primitivos fundacionales, de renta francesa y su conversión en valores españoles».

A pesar de haber aducido Algorta la baja cotización del cambio, que perjudicaría gravemente a los intereses de la Fundación, en 1931 la orden ministerial es inexcusable y, en el trance, presenta su renuncia como vocal de sangre del Patronato. Un desconsolador final, después de veintidós años de valeroso «patronazgo» de la Escuela Especial de Náutica de Lekeitio.

En la misma Junta se da cuenta de haber retirado la Diputación la subvención que había restablecido, por entender que dado el escaso número de alumnos la Escuela podía valerse con sus fondos fundacionales. Acuerdan que el Sr. Algorta y el alcalde de Lekeitio vuelvan a reclamar la ayuda económica.

Alcalde y párroco de Lekeitio quedan como únicos miembros del Patronato. Obedecen la Orden ministerial y encargan al Banco de Bilbao en París, con fecha de 27 de noviembre de 1931, que formalice las gestiones de venta de los valores de renta francesa y su conversión en española.

En 1934 se recibe el nombramiento ministerial de Patrono de sangre a favor de don José de Algorta y Abaroa, hijo de don Pascual.

La guerra civil interrumpirá el setenta y cinco aniversario de la Escuela, de cuyo análisis socio cultural sólo hemos podido ofrecer un reflejo demasiado frecuentemente interrumpido, como la documentación que nos consta.

Quizá la valoración más verdadera de esta etapa la tengamos en las expontáneas expresiones de un híjo de Lekeitio, de la clase marinera a la que iba dirigida la Fundación y alumno aprovechado del primer curso, el de 1862, que salió Piloto con la primera promoción.

El año 1935, el venerable anciano a que nos referimos ofreció un obsequio a la Escuela de Náutica, acompañado de una carta deliciosa de, sinceridad e ingenuidad. Se trata del ya citado don Román de Echevarrieta, Capitán de la Marina Mercante, ex-alcalde de Lekeitio, Alférez de Fragata y Capitán del Puerto de la Villa. Dice así, entre otras cosas: « ... Deseando mostrar mi agradecimiento a la Escuela de Náutica de esta Villa, por cuanto a ella debo todo cuanto he sido y soy. Con los estudios e instrucción de ella pude cursar (sic) con felicidad los mares, y aprobar los tres exámenes de 3º, 2º y 1º Piloto. Y después de retirarme a descansar, fui agraciado con el cargo de la Capitanía del puerto de esta Villa, con el grado de Alférez de Fragata... Habiendo visto algunos cuadros de buques colgados, regalitos de algunos también agradecidos, he pensado ofrecer también uno de los Vapores que tuve a mi mando, aunque sea muy poca cosa para regalar a una entidad tan respetable ... ».

La respuesta del Administrador de la Escuela, don José Ajubita, en la que la Junta del Patronato agradece más que el cuadro el testimonio de gratitud, es la última muestra documental que conocemos de la primera época.

Después de la guerra civil, el edificio de la Escuela se utilizó para servicios de comedores de Auxilio Social. Al parecer, según varios testimonios populares que hemos recogido, cuando se retiraron estos servicios, el interior quedó en pésimo estado y, todavía en 1950, se seguían los trabajos de reacondicionamiento por cuenta del Patronato o de los mismos profesores y alumnos.

El Libro de Actas que venimos estudiando comienza esta segunda y última etapa de la historia de la Escuela con un acta de 28 de agosto de 1944, en la que se trata de una reunión, celebrada el año anterior, por cuyo acuerdo se iniciaron las obras de acondicionamiento. En esta de 1944 se acuerda el cobro de renta a los inquilinos de Apalloa 5, una vez terminado el plazo de amortización que se les había concedido por correr de su cuenta las obras que hubieron de hacer al entrar en los pisos.

Merece destacar, por su significación política, que se decidió abonar los dos últimos trimestres de 1936 a los tres profesores que se ausentaron de Lekeitio al estallar la guerra y no habían impartido las correspondientes clases.

El 25 de setiembre del mismo año, estableció el cuadro de profesores y sus asignaciones, terminada la obra principal, de nuevo asegurada contra incendios la casa y con financiación bastante gracias al ahorro producido por haber estado bloqueados los intereses de la Renta de la Fundación, la Junta del Patronato decidió abrir la Escuela de Náutica el día 9 de octubre.

Los profesores fueron elegidos entre los que habían impartido clases particulares de Náutica durante los ocho años que permaneció cerrada la Escuela. Es decir, que necesariamente se reprodujo la situación anterior a la Fundación, que veíamos en el preámbulo, de la que nos daba cuenta Cavanilles en el XIX, otras fuentes en el XVIII y que demuestran la inalterable demanda de enseñanza de Náutica en la Villa.

Las fuentes para la investigación de esta última etapa de la Escuela son, en primer lugar, el Libro de Actas en sus registros de 1944 a 1972, de nuevo el Libro Registro N., 4: Asignaturas, que fue utilizado desde 1944 a 1955, una serie de hojas sueltas que pertenecen a los materiales DD.II.ENL.-1986, y los testimonios personales del que fue profesor de la Escuela en esta etapa, don José de Bengoechea, y de don Antonio Ansotegui, que ha cumplido funciones de Secretario del Patronato durante los últimos años, por su vinculación a las tareas administrativas de la Villa.

La Escuela se reinaguró con carácter semioficial y libre, bajo la dirección del Sr. Zabala y con los profesores don Buenaventura Moral y don Faben Sarasola. En el primer curso, 1944-45, aparecen inscritos cinco alumnos de pilotaje y cuarenta de maquinistas navales. En los siguientes, hasta el año 1950, se sumarán otros siete de pilotaje y hasta cincuenta y cinco de máquinas.

En el curso 1950-51, estudian cinco alumnos pilotaje y dieciséis maquinistas, habiéndose incorporado al cuadro de profesores los Srs. Bengoechea y Aramburu, el primero de Matemáticas y Física y, el segundo, de Geografía e Inglés.

La demanda de escolaridad náutica no puede suponerse más alta, teniendo en cuenta el hábitat de la comarca y las circunstancias socio-económicas de la época.

Entre 1944 y 1955 registra la Escuela -en los incompletos materiales de que disponemos- un centenar de alumnos, de los que sesenta y dos son vecinos de Lekeitio y treinta de las anteiglesias próximas: Izpaster, Murelaga, Ea, Mendexa, etc. Y, como no podían faltar, media docena de alumnos son de procedencia tan inesperada como la provincia de León o San Francisco de California.

Desde 1950, el Patronato de la Escuela se planteaba una expectativa más acorde con los intereses locales: la oportunidad de abrir una Escuela de Pesca de Altura y Patrones de Costa, que se establecería en el mismo edificio de la Escuela de Náutica. Bermeo contaba ya con un centro de esta clase.

Un nuevo plan de Enseñanza de Náutica vino a cernirse sobre las escasas posibilidades económicas del Patronato, en 1953, con el consiguiente temor de la Junta por ver reducido el número de alumnos. En consecuencia, se urgieron las gestiones encamina das a la implantación de la Escuela de Pesca.

Del nivel docente de esta década de los cincuenta, recuerda el profesor Sr. Bengoechea, que la media anual de dieciocho alumnos obtenía muy buenos resultados en los exámenes de la Escuela Oficial de Náutica de Bilbao, como son prueba los capitanes de la Marina Mercante e inspectores que ejercen en la actualidad y estudiaron durante aquellos cursos.
 

 

  • El cuadro de profesores era el siguiente:
  • Pilotaje. 
  • Curso 1º:
  • Zabala, Aritmética y Algebra.
  • Aramburu, Geometría plana y del espacio e Inglés.
  • Laucirica, Dibujo lineal.

 

  • Curso 2º: 
  • Bengoechea, Trigonometría, Mecánica aplicada al Buque, Física y Electricidad.
  • Aramburu, Geografía marítima y comercial, Metereología y Oceanografía e Inglés.
  • Laucirica, Dibujo. Zabala, Nudos. 
  • Maquinistas.
  • Curso lº:
  • Zabala, Aritmética y Algebra.
  • Moral, Geometría plana y del espacio.
  • Laucirica, Dibujo.
  • Sarasola, Inglés y Geografía.
  • Curso 2º:
  • Moral, después Bengoechea, Física elemental, Mecánica, Electricidad y nociones de Química, Máquinas de vapor, Calderas marinas, turbinas y máquinas de combustión interna.
  • Laucirica, Dibujo de máquinas.
  • Sarasola, Inglés. En ambos cursos había Trabajo de Taller.


El año 1957 se hace realidad la proyectada Escuela Media y Libre de Pesca. El Patronato cede sus locales a título de favor, con la condición de que no se interrumpan las clases de Náutica, velando por la conservación de los fines fundacionales.

El nuevo programa de clases se impartía en las mismas aulas con el mismo profesorado, pero los exámenes tenían lugar en la Escuela de Pesca Oficial de Pasajes. Al nuevo Patronato se incorporó el Comandante de Marina, junto con el vocal de sangre, el párroco y el alcalde.

Recuerda el Sr. Bengoechea que asistían de cincuenta a setenta alumnos y que aprobaban casi la totalidad. El cuadro docente lo formaban: 

  • Cuadro de Profesores
  • Bengoechea en Matemáticas.
  • Zabala en Nudos y Maniobras.
  • Zubillaga y después Donostia-San Sebastián en Astronomía.
  • Olabarriaga en Maestría de Taller.


El año 1958, noventa y seis años después de la fundación, el vocal de sangre don José de Algorta, en Junta celebrada el día 16 de setiembre, expuso la situación a la que paulatinamente había llegado la Escuela de Náutica en los siguientes términos: « ... A pesar de su empeño en mantener esta fundación cumpliendo en todo lo posible el deseo de los fundadores, sus antepasados, no tiene más remedio que rendirse a la evidencia y estudiar la forma en que los bienes fundacionales se empleen en algún rendimiento en beneficio de¡ pueblo, y muy especialmente en ilustración'de la clase pescadora o marinera en quien se fijaron los fundadores».

A propuesta del alcalde, don Tirso Amusategui, la Junta acuerda dirigir un escrito a la Provincia de Beneficiencia, solicitándose reconozca una transmutación de fines de la Fundación Uribarren y Abaroa, de modo que sus bienes reviertan totalmente en la Escuela Media y Libre de Pesca.

No habiendo recibido respuesta pronta del citado organismo, el día 29 se decidió cerrar la Escuela de Náutica el primero de octubre. Las Actas posteriores, que anualmente seguía levantando el Patronato de la Fundación «Escuela Especial de Náutica de Lekeitio», sólo repiten el acuerdo de engrosar con los Propios bienes los fondos de la Escuela de Pesca.

La única novedad que presentan, muy signíficativa Políticamente, es la solicitud que elevan al Ministerio de Educación Nacional, en 1964, para destinar el aula de Latinidad a clase de euskara. El Acta del año siguiente consigna la respuesta del Ministerio, por la que se deniega la instalación de una «Academia de la Lengua Vasca» en la citada aula.